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Karina Velázquez

El problema con las mujeres enojadas: esas personas que quieren censurarlas

El problema con las mujeres enojadas: esas personas que quieren censurarlas

By | Análisis | No Comments
Tiempo de lectura: 3 minutos

Para el siguiente acto necesitaré una mujer a la que nunca le hayan dicho “ya, tranquila, no es para tanto”, “cálmate y discutimos”, “pero ¿por qué te enojas?” y frases similares encaminadas a hacernos sentir que la emoción del enojo sólo la pueden experimentar y mostrar los hombres, porque en su caso es justa indignación, pero no las mujeres, porque es “exceso de emociones”, “poca lógica”, “poca imparcialidad” (pues, nos manexplican los ‘onvres’, enojarse en una mujer es ‘exceso’ de emoción’).

¿No? ¿Nadie? Claro, difícilmente encontraré a mi voluntaria porque es complicado encontrar una mujer que no le hayan dicho alguna de estas frases controladoras y de censura porque no pueden soportar su enojo.

Y existen datos que confirman la anterior afirmación: en 2015 se realizó un estudio de la Universidad Estatal de Arizona en la cual una psicóloga realizó un experimento usando una estructura de jurado. Reclutó a 210 estudiantes de licenciatura de diversos grupos sociales, dos tercios, mujeres, el resto, hombres.

Para simular una situación donde fuera importante argumentar, se presentaron a los estudiantes transcripciones del juicio a un acusado de homicidio. En este escenario, los jurados deben expresar sus opiniones y ser cuidadosos al analizar un caso, porque si el veredicto es erróneo, podría dejarse libre a un culpable o condenarse a un inocente.

Una vez que leyeron las transcripciones, los estudiantes simularon ser el jurado, leyendo textos que los presentaban como un determinado miembro de éste. Al principio de la lectura se decía si la persona era hombre o mujer. Entonces uno de los participantes se negaba a ir con la opinión de la mayoría, expresando argumentos que reflejaban enojo (“de verdad esto me hace enojar”), miedo (“me asusta pensar que…”) o ninguna emoción.

La expresión de enojo en unas ocasiones y miedo en otras era importante, ya que los investigadores buscaban saber si ambas causaban igual reacción o sólo el enojo. En el primer caso, se podía concluir que el efecto causado se le daba a cualquier emoción, lo contrario significaba que sólo el enojo generaba un efecto.

Entonces se medía la confianza que los miembros del ‘jurado’ tenían en el veredicto, tanto antes de escuchar la argumentación de los no convencidos como después.

Resultó que hombres y mujeres tenían diferente influencia al expresar enojo. Cuando un hombre expresaba enojo al deliberar contra la opinión general, los jurados cambiaban o dudaban de su veredicto inicial. Cuando una mujer mostraba enojo al argumentar contra el veredicto de los demás… los jurados se sentían más confiados en su propio juicio. Este efecto no ocurría al expresar miedo.

¿Qué significa esto? Simple: los participantes veían a una mujer enojada como más “emocional”, lo que los hacía tener más confianza en su propia opinión, pues para esos jurados su enojo ‘borraba’ su credibilidad. En el caso de los hombres, expresar enojo los hacía más creíbles, lo cual los hacía sentir menos confianza en su propio veredicto.

Este experimento confirma algo que las mujeres hemos experimentado por años: simplemente expresar enojo (sin insultos o agresión hacia nadie, ni de obra ni de palabra, simplemente mostrar nuestro coraje con frases como “me molesta que”, “me enoja que” y algunas veces el lenguaje no verbal acorde a esa emoción) causa que no se nos tome en serio.

También significa, la mayoría de las veces, que se nos quiera censurar, minimizar nuestra emoción o hacernos sentir que está mal mostrar enojo, no importa lo que nos haya ocurrido para sentirlo (¿recuerdan las frases al inicio de este texto?)

Es totalmente inaceptable que perdamos credibilidad si mostramos enojo. Porque no, como decía en cierta red social, que te enojes no causa, como si presionáramos un botón, que nuestra capacidad para discernir y pensar se apague.

Tampoco es válido que nos quieran callar para indicarnos cómo debemos discutir y sentirnos (a esto se le llama tone policing). Algunas veces el enojo es justo y si pensamos en la injusticia que puede rodear la vida de una mujer, sería extraño que no estuviéramos enojadas, porque no somos unas Stepford Wives.

Stepford Wives

Stepford Wives, las mujeres perfectas porque… no eran mujeres.

Así que, si eres un hombre que se dice aliado, que está tratando presuntamente de entender las luchas feministas, para de censurarnos y de vernos como poco creíbles porque estemos enojadas al decir algo. Comienza a escuchar y a tratar de entender las razones detrás de ese enojo.

Y si eres un ‘onvre’… pues qué lástima, porque por mucho que sigas intentando hacernos tone policing, intentando disminuirnos o censurarnos porque, según tú, somos unas ‘feminazis’ (cosa que no existe) que además están enojadas, no nos callaremos ni dejaremos de expresar lo que sentimos cuando sea necesario.

Las madres trabajadoras beneficia a hijas e hijos

Las madres trabajadoras benefician a sus hijas e hijos

By | Estadísticas | No Comments
Tiempo de lectura: 2 minutos

Estados Unidos. Ese país que muchos quieren creer que es la cuna de todas las libertades y del progreso, pero… muchas veces las cosas no son como parecen.

En cuestión de progreso para las mujeres, por ejemplo, existen muchas situaciones en las que muchas de ellas deben luchar día a día no sólo con las dificultades comunes de la vida diaria, sino con las actitudes que hacia esas actividades tienen otras personas.

Por ejemplo, recientemente se reveló que en Estados Unidos unas 25 millones de madres viajan, trabajan y progresan en sus carreras gracias a su esfuerzo, además de, obviamente, seguir criando a sus hijos (idealmente no solas, pero muchas definitivamente como madres solteras).

Sin embargo, un tercio de los estadounidenses, según un estudio de 2015 de Pew Report, a pesar de que las madres trabajadoras son una realidad y para muchas es necesario trabajar, consideran que la situación ideal para los niños más pequeños es aquélla donde las mujeres no trabajen en lo absoluto.

No se puede comprender cómo en pleno 2018 existen ideas así, además de que no se considera la situación económica de las madres que trabajan, pues quizá no es una opción, sino una necesidad. Y, evidentemente, no se dice lo mismo de los padres: sólo 4% dice que los padres no deberían trabajar cuando tienen niños pequeños.

Beneficios de las madres trabajadoras

Pero, les guste o no que las mujeres trabajen, los beneficios para los hijos no sólo son económicos. Investigaciones más recientes (de abril) encontraron que los hijos de madres trabajadoras llevan al crecer una vida diferente que los de madres que se quedan en casa y no realizan ningún trabajo externo, pagado (porque las labores del hogar SON trabajo).

Sobre todo las niñas: las mujeres que crecieron con madres trabajadoras tienen a su vez carreras (mucho más que quienes no) y también tienen trabajos mejores y con mayor paga (23% más de sueldo, para ser exactas).

Además, estos resultados también se reflejan de forma similar en países desarrollados, pues 21% de las mujeres cuyas madres tenían trabajos de supervisión tienen un mejor sueldo, comparado con 18% de las que tuvieron madres que no trabajaron externamente.

Los hijos, por otro lado, se vuelven hombres que hacen más labores de la casa y cuidan más de sus hijos si sus madres tuvieron una carrera: ocho horas a la semana más que los hijos de madres que no trabajaron fuera de su hogar.

Y no es de extrañar: al parecer los hijos que madres trabajadoras tienen puntos de vista más igualitarios, sobre todo si ven que ambos padres trabajan y se reparten las labores del hogar equitativamente.

No significa, en ningún modo, que las madres que trabajan externamente, por un pago, sean “mejores” que las que trabajan administrando las labores de la casa. Simplemente esta investigación sirve como un ligero empujoncito de ánimo a aquellas madres que dejan a sus hijos todas las mañanas pensando si no los estarán dañando o siendo “malas madres” como les dicen algunos. No es así. Pasa justo lo contrario.

Por qué es tiempo de prestar atención al terrorismo misógino

Por qué es tiempo de prestar atención al terrorismo misógino

By | Cultura de la violación | No Comments
Tiempo de lectura: 3 minutos

Recientemente el New York Times publicó un artículo sobre el más reciente asesinato masivo con un vehículo, ocurrido en Toronto, donde un hombre atropelló a personas en una acera, mató a 10 e hirió a 15 más.

La mayoría de las personas que fallecieron en ese trágico evento fueron mujeres y por una razón: el hombre que condujo la vagoneta rentada ese lunes era un misógino que buscaba venganza ante que su enferma idea de que las mujeres le “negaban sexo injustamente”.

Como bien lo dice el artículo, este tipo de ideologías y quienes las están llevando a cabo no son un fenómeno reciente. Su primer prácticamente fue Elliot O. Rodger, quien en 2014 mató a seis personas en Isla Vista, California.

Tras este asesinato también se descubrió que tenía un manifiesto misógino, además de que promovía, a través de su canal de YouTube, el odio a las mujeres, llamándolas “zorras”, “malcriadas”, “presumidas” y peores calificativos.

Todo ello, como bien lo dice el artículo, ocurre porque desde hace varios años diversos grupos misóginos han surgido en Internet pero, lo que es más alarmante, se ha vuelto cada vez más evidente que sus acciones están pasando poco a poco de lo virtual a lo real.

Lo que hacen no puede considerarse más que terrorismo, terrorismo misógino, para ser precisos. ¿Y por qué llamarlo así? Las comunidades anti-mujeres son un hecho y han crecido exponencialmente, pasando desde los grupos de “derechos de los hombres” (MREs, por sus siglas en inglés) hasta los “artistas del ligue” (como se podría traducirse el término “pickup artists”).

Igualmente, sus ideas de odio a las mujeres son cada vez más organizadas y promovidas. Todos comparten la tendencia a creer, erróneamente, que las mujeres, sobre todo las más atractivas, les DEBEN atención.

Algunos de los defensores de estas ideas, como el grupo “incel” (involuntary celibate o celibato involuntario) en el que estaba el asesino de Toronto promueven la violación como una forma de terminar su situación. Algunos incluso han abogado por la “legalización” de la violación.

En algunos de estos grupos los asesinos de mujeres son elogiados como héroes. Algunos han seguido sus pasos, como un hombre que mató a 9 en Oregon en 2015, que nombró a Rodger en su manifiesto.

Grupos feministas, por cierto, sí han advertido acerca de estos grupos de odio y su propensión a comenzar acciones violentas en la vida real, incluso por más de una década. Quienes han alertado respecto a estas ideas, en vez de ser tomadas en cuenta, han sido descalificadas e incluso atacadas por esos mismos grupos a los que denuncian.

Pero creo que debe tomárseles en serio. Estos grupos fomentan acciones de miedo sobre la mitad de la población, algunos de ellos alientan a sus miembros más enfermos a llevarlas a cabo, otros incluso les dan ideas y sugerencias de cómo hacer lo peor.

Y si no creen que sea grave, que se esté extendiendo esta tendencia, solamente hay que revisar el caso de La Manada: un grupo en WhatsApp, de 21 hombres, que ‘bromeó’ sobre violar mujeres, ofreció sugerencias de qué ‘herramientas’ usar y, finalmente, logró su objetivo: que una chica fuera atacada por 5 de estos engendros, para después solamente ser acusados por abuso, en vez de violación, porque el juez no tomó en cuenta todas estas acciones premeditadas expuestas en su WhatsApp para su sentencia.

Creo que es tiempo de prestarle atención a estos grupos, al igual que se les presta a los extremistas de cualquier ideología o religión, porque poco a poco van convenciendo a sus adeptos de actuar respecto a sus equivocadas ideas y acabar con tantas mujeres como sea posible. No es posible que las autoridades no sepan de qué se trata ni tomen en cuenta la incitación al odio que ocurre en línea cuando hay un crimen. Ya es suficiente.

El feto ingeniero y por qué su mensaje va más allá de un meme

By | Educación, Feminismo | No Comments
Tiempo de lectura: 3 minutos

Quizá han visto circular el meme del feto ingeniero por sus redes sociales. A lo mejor no entienden en lo absoluto a qué se refiere el meme, quizá vieron una parte y no la idea completa, por lo cual su idea del mismo es incompleta.

Pues bien, por si no tienen ni idea, les cuento de qué trata y también por qué es más que un meme. La imagen que inició todo fue un cartel de una persona anti derecho a decidir en Argentina, que en una protesta contra la libertad de elección de cada mujer de continuar o interrumpir el embarazo (tema que se está discutiendo en esos lares), sacó el siguiente cartel:

Feto Ingeniero

Por supuesto, de inmediato se volvió burla de quienes conocen al menos un poco de biología.

Acá pueden ver algunos de los chistes que surgieron a raíz de esto:  http://cosecharoja.org/10-memes-para-el-feto-que-quiere-ser-ingeniero/

Un feto como el de la imagen, antes de las 12 semanas, no cuenta con sistema nervioso, no piensa, por lo tanto, no puede tener vocación alguna.

En cambio, la mujer que carga ese embrión puede ser alguien cuya vida se pone en peligro por terminar ese embarazo, violada, a quien le falló el método anticonceptivo y ya tiene otras bocas que alimentar y de las cuales preocuparse, y sí, alguien que se embarazó por accidente, pero que sabe que no tiene los recursos ni la capacidad física y emocional para tener un embarazo.

Es, por decir lo menos, una imposición criminal la que quieren hacer todas esas personas que pretenden ponerle aspiraciones y personalidad a un embrión que no se ha desarrollado ni tiene conciencia de sí mismo.

¿Les parece exagerado lo que digo de que es una imposición criminal? Nada más hace falta acordarse de las menores violadas que han tenido que peregrinar por hospitales porque los médicos, “por dictado de su conciencia”, les imponen lo que ellos creen y les imponen un embarazo y un bebé del que después, por supuesto, ni se preocupan.

Es criminal cuando se piensa que algunos han llegado al extremo de, aunque la vida de la madre corra peligro, hacerlas terminar el embarazo para que nazca un bebé (por poner un ejemplo, como en este caso: http://cosecharoja.org/la-dejaron-morir-en-nombre-de-la-moral/ ).

Y es absurdo cómo los anti-elección consideran que una persona hecha y derecha, con preocupaciones, aspiraciones, carencias, salud muy reales, es decir, la mujer embarazada, son secundarias a lo que puede ocurrir con embrión, que no es persona, bajo ningún concepto, porque no piensa, no tiene sistema nervioso y por tanto no siente, que incluso podría no nacer por causas naturales (porque el cuerpo hace eso por sí mismo muchas veces, terminar un embarazo de forma espontánea).

También basta pensar en el desequilibrio de cómo se toman las decisiones para ver por qué es absurdo lo que propone el cartel del cual se hicieron tantos chistes, burlándose: si un hombre “determina” que no quiere que se lleve a término ese embarazo, pero que tampoco se encargará si la mujer por sí misma continúa, a ella la sociedad siempre la juzgará y catalogará de dos maneras: o “asesina” si decide terminar su embarazo antes de las 12 semanas, o “mamá luchona” (mote de burla que sustituyó a madre soltera) si decide tenerlo y criarlo. ¿A él? A él no le pasará absolutamente nada, seguirá su vida tan tranquilo, sin obligaciones ni estigmas.

Aquí hay que notar algo más: la decisión que menos cuenta en todo este asunto, para esos anti-elección, es el de la mujer. Sí, esa mujer que pasará por cambios físicos muy importantes en su cuerpo, que podría poner su salud en peligro -porque el embarazo en muchos lugares es factor de riesgo, si no, vea las estadísticas en México de muertes en mujeres embarazadas-, que deberá soportar burlas posiblemente, que deberá cambiar su vida entera.

Aunque ELLA sea la directamente afectada, para muchas “buenas conciencias” (eufemismo para gente que se mete en lo que no le importa y no ayuda cuando sí es necesario ayudar) es la que menos puede decidir. ¿Fascismo, dijo alguien?

Yo espero que, más allá de quedarse en meme que sirvió como burla contra esa gente, algunos comprendan el subtexto de la imagen del feto ingeniero, que resumió magistralmente esta persona:

“Espero que todo el mame del feto Ingeniero, les ayude a reflexionar sobre que los fetos no son personas y no pueden tomar decisiones propias, las mujeres si podemos y por eso el aborto debería ser seguro, legal y gratuito.

Bendiciones bbs. ❤”

Machos progre y su incapacidad para resistirse a NO ser los protagonistas

Machos progre y su incapacidad para resistirse a NO ser los protagonistas

By | Conversemos, Sin categoría | No Comments
Tiempo de lectura: 4 minutos

Esta semana me tocó leer, en el post de una compañera feminista en Facebook, la postura protagónica, absurda, incongruente, condescendiente de un macho progre.

Antes de continuar, les comento qué es un macho progre si nunca se habían encontrado con el concepto: se trata de ese espécimen que se dice progresista y que apoya el avance de diversas causas sociales, pero cuando se trata de la radical idea de que las mujeres son seres humanos, con los mismos derechos fundamentales que todos (feminismo), el macho que vive dentro de él le impide aceptar los avances que pide esta corriente.

La incapacidad del macho progre a dejar pasar lo que no le incumbe

Y bueno, respecto a este incidente, no sorprende su postura siendo un macho progre. Sin embargo, en esta situación el individuo en cuestión superó cualquier ejemplo que hubiera visto de machismo, conservadurismo, pasividad, homofobia y otras ‘bellas’ ideologías.

Analizar el hecho no tiene el objetivo en lo absoluto de humillarlo, porque ni siquiera mencionaré su nombre, sino que la idea es explicar qué y por qué todo lo que llegó a decir este individuo es injustificable, impertinente, insensible, en resumen, poco inteligente. Si tú eres hombre y piensas así, más te valdría autoanalizarte, estudiar y reflexionar.

El post ‘provocador’

El anterior título lo escribo con mucho sarcasmo porque no, para nada se trataba de un post provocador.

Esta imagen tiene como único fin ayudar a quien vive estas situaciones a reconocer la violencia y los grados de ésta que puede estar viviendo, que quizá ha normalizado y por ello no percibe.

Pues bien, el macho progre en cuestión llegó a opinar lo siguiente: “¿ Porqué (sic) no en lugar de obsesionarse en señalar los defectos de los muchos malos hombres y el error de la mujer al tolerarlo en su vida, se proponen exhaltar (sic) las cualidades de los pocos buenos y que antes de casarse o formar unión libre, se establezcanlas (sic) reglas del juego ? Creo se lograría más… En términos psicólogicos, no dejarán de haber parejas disfuncionales mientras la mujer masoquista necesite al hombre sádico (o viceversa) y formen la unión tácita. El error entonces no es sólo del hombre”.

En primer lugar, señalar lo que está mal no es ‘obsesionarse’ con nada y más cuando este post no era dirigido el agresor para atacarlo o cosa similar, sino una forma de alertar a la persona agredida.

En segundo, la existencia de hombres ‘buenos’ es irrelevante: los hombres malos son los que humillan, acosan, violan, matan a las mujeres. Si los hombres buenos quieren ‘reconocimiento’ tienen que hacer algo concreto para ayudar a la otra mitad de la humanidad, porque no, las mujeres no vamos a exaltar que se comporten con el mínimo de decencia hacia otro ser humano. Su inacción es ejemplo perfecto de la frase que dice: “La única cosa necesaria para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada”.

En tercero, antes de casarse o establecer una relación seria las personas violentas usualmente realizan un proceso de grooming o tratar a la posible víctima en una forma excesivamente agradable, amable, ‘romántica’, hacerla bajar cualquier defensa, aislarla de quien puede señalarles cosas inaceptables como los celos, la posesividad, el control que ejercen esas personas. No, no es posible “establecer ninguna regla del juego” cuando uno de los jugadores esconde sus cartas.

En cuarto, explicar y hasta justificar la violencia de género como la conjunción de una “mujer masoquista” que ‘necesita’ al “hombre sádico” es reducir hasta el ridículo cómo se llega a este tipo de relación, porque de todo tipo de mujeres, con todo tipo de estatus socioeconómico y educativo, incluso algunas feministas, pueden terminar en una relación violenta, ya sea violencia emocional, psicológica, monetaria o incluso física. ¿Cómo es posible? No, no es porque les guste sufrir, sino porque las multitudes de señales, micromachismos y violencia en general nos las han justificado día con día, desde niñas. Difícilmente las percibimos a menos que nos encontremos con una imagen como la compartida, que CUESTIONE ese status quo.

En quinto, culpar a la víctima es lo más bajo que puede haber, disfrazándolo de que es un ‘error’ de las personas involucradas en una relación. Además, nunca se habló de parejas heterosexuales solamente, pues es posible que esto exista en otro tipo de relaciones, por ejemplo, las homosexuales. Esto puede pasar porque a una parte de la pareja pueden haberle enseñado que debe aceptar la violencia como ‘parte’ del amor y a la otra muy posiblemente le dieron el rol de ser quien obtiene el poder en esa relación. No es así de simplista como un ‘error’.

No les cuento el resto de sus justificaciones cuando le respondieron varias mujeres, incluyendo muchas que trabajan diariamente desde su trinchera por acabar con la violencia, porque fueron ridículas, pero en resumen, cayó en homofobia (decir que las únicas relaciones ‘naturales’ eran las de hombre y mujer, aunque seamos ya 7 mil personas en el mundo y no se ponga en peligro ninguna ‘supervivencia’ de la especie con la existencia de personas homosexuales), en conservadurismo y egoísmo (afirmar que “hay valores universales” para luego implicar que esos valores universales son sólo los que él nos llegó a compartir), en pasividad (no se puede hacer nada contra estas situaciones, decía) y otras linduras.

Y todo porque quería reconocimiento, que le diéramos su premio por, según él, no ser de esos hombres malos que violentan, que le dijéramos que él sí se merecía una pareja por ser así (nunca se dijo ni que todos los hombres fueran violentos ni que no merecieran una pareja).

Si en vez de llegar desde una postura de soberbia, tratando de “hacernos ver” a las mujeres que les respondimos sus posturas, incluso contradictorias, que estábamos equivocadas; si hubiera llegado con una idea de escuchar y aprender, el resultado sería otro. Pero no. Su afán protagónico, convertir algo que no tenía que ver con él en algo centrado en él lo desvío todo. Y es una lástima, porque esta persona, que se niega a siquiera cuestionarse, después reproducirá todas sus tendencias con alguien en el mundo real. Y eso es lo más terrible de estos privilegiados machos progre.

Vinculan a proceso a activista por ‘ataque al honor’ contra presunto acosador sexual

By | Denuncia Pública | No Comments
Tiempo de lectura: 2 minutos

Algunas veces las cosas que pasan en este país, son, por decir lo menos, increíbles -y no en un buen sentido-.

Hoy me enteré, a través de una nota periodística compartida en un grupo feminista en Facebook, que la activista Lucero Circe López Riofrío fue vinculada a proceso por “delitos contra el honor” en Michoacán.

Los hechos por los cuales la vinculan a proceso por ataque al honor ocurrieron en enero de 2015, cuando se buscaba, mediante un grupo de trabajo, sustentar si había elementos para hacer la declaratoria de la Alerta de Violencia de Género en Michoacán.

Cabe recordar que en Michoacán, sólo en 2017, ocurrieron más de 60 feminicidios, en un ambiente de violencia generalizado, pues existen en la capital únicamente 290 casos de posible desaparición forzada.

En aquella ocasión la activista manifestó su rechazo a que se incluyera en el grupo de trabajo a un profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Michoacana, sólo mencionado en la denuncia como BCG, por haber al menos dos denuncias en su contra por acoso sexual.

Igualmente, durante esa reunión manifestó que las organizaciones que participaban en el grupo de trabajo pedirían en un oficio que lo removieran del cargo.

El haber mencionado en este grupo de trabajo las acusaciones contra ese profesor fue el motivo por el cual López Riofrío fue denunciada por delitos al honor.

Esto ocurrió a pesar de que al menos una de las denuncias ya era una denuncia formal, realizada por la vía administrativa por una mujer que realizaba su servicio social en la Universidad Michoacana.

Sin embargo, por no contar la universidad con un protocolo para proteger a mujeres de la violencia, únicamente se señaló que existía un ambiente enrarecido en la facultad, sin que hubiera una reprimenda o acusación formal contra el profesor.

Ahora, la activista fue vinculada a proceso por el juez de oralidad Ariel Montoya Romero, que al revisar la causa 28/201 presentada en la Procuraduría General de Justicia del Estado, quien consideró que existían los elementos para presumir la probable comisión del delito de ataque al honor.

La Fiscalía logró esta vinculación a proceso al argumentar que la activista debió acompañar a la presunta víctima a presentar la denuncia ante instancias correspondientes y no exponer públicamente en el grupo de trabajo las acusaciones contra el profesor.

Esto a pesar de que la defensa de la activista explicó que lo que López Riofrío buscaba era que se tomaran medidas sobre quiénes participaban en el grupo de trabajo de la Alerta de Violencia de Género.

Incluso, afirmaron, estos señalamientos sirvieron de criterio para que las autoridades federales establecieran que quienes forman este tipo de grupos de trabajo presenten un documento jurando no tener denuncias por violaciones a los derechos de las mujeres.

Activistas están solicitando, a través de la página de Coordinación de Feministas de Michoacán, una protesta contra esta vinculación a proceso, pues en la práctica lo que están causando este tipo de denuncias por delitos al honor es que las activistas que apoyan a las víctimas sean criminalizadas y tengan que guardar silencio incluso cuando están buscando alertar a otras mujeres contra posibles acosadores.

¡Apoya la petición en Change.org!

El feminismo está bajo ataque en todo el mundo

El feminismo está bajo ataque en todo el mundo

By | Análisis | No Comments
Tiempo de lectura: 2 minutos

El anterior parecerá un titular de ésos que buscan que hagas clic cuando ves este artículo compartido en redes sociales, en un email, en WhatsApp, Facebook Messenger, Telegram u otro mensajero, pero no es así.

Apenas hace unos días, en el Washington Post, un columnista listaba las múltiples formas en que el feminismo está siendo atacado en el mundo, a través de diversas iniciativas políticas.

El ataque más visible

Incluso antes de que lo mencione, seguramente sabrás qué político es el que más bajo ataque tiene al feminismo, tanto con sus palabras directas como con sus acciones.

Efectivamente, Donald Trump, ese señor que nunca quiso ser presidente -si creemos al libro Fire and Fury- pero terminó en uno de los puestos con más poder en el mundo, decidió declarar recientemente que “no se considera feminista”. Según él, porque está a favor de las mujeres y de los hombres.

Como bien lo señala el autor, a muchas personas les parecerá una declaración tonta. Muchas feministas diremos con alivio que es excelente que no quiera entrar tal misógino y machista clásico en nuestras filas.

Pero en el fondo declaraciones como ésas sirven para desvirtuar lo que es el feminismo. El feminismo bien fundamentado no está contra los hombres, es simplemente la radical idea de que las mujeres somos seres humanos, que queremos derechos y garantías similares a las de cualquier ser humano y que no se nos trate MENOS por ser mujeres.

No queremos acabar con los hombres, queremos que comprendan la lucha que lleva años para lograr lo arriba descrito y se vuelvan aliados de nuestra causa, aunque esto quizá sea complicado y pueda ser una forma de perder algunos de esos privilegios que tienen únicamente por ser hombres.

Si contra algo estamos las feministas es contra el sistema patriarcal, ése que les paga más a hombres que a las mujeres por un trabajo igual, ése que permite que los hombres vean y traten a las mujeres como objetos, ése que ve como natural que los hombres violenten y abusen de las mujeres, ése que causa que las mujeres sean encasilladas en ciertos roles cuando nada les impediría cambiar su papel y hacer algo que no está en el guión de lo que se supone es ser mujer.

Iniciativas antifeministas en el mundo

Pero, como bien apunta el autor, pareciera que, conforme más gobiernos no liberales toman el poder, estamos viendo el resurgimiento de iniciativas antifeministas.

En Polonia, por ejemplo, retiraron una ley que facilitaría, a quien así lo decidiera, optar por la interrupción legal del embarazo; en Filipinas su presidente se vanagloria de ser un machista que ‘bromea’ con violaciones; en Turquía su presidente quiere que las mujeres vuelvan a “su papel definido”, la maternidad, que dice es algo contra lo que estamos las feministas.

¿Y en México?

Las feministas no podemos confiarnos. En México, por ejemplo, ningún candidato parece alejado de las ideas conservadoras que permean en esta sociedad. Quizá tratan de ser moderados en sus expresiones de lo que piensan, pero esto no indica que, cuando lleguen al poder, promuevan ideas que nos vuelvan atrás años, décadas… Y las tendencias parecerían estar a su favor.

Se dice que siempre, tras el triunfo de iniciativas liberales, quienes se creen amenazados se organizan y pelean para volver las cosas a como estaban antes. Ojalá esto no ocurra en nuestro país.

Expectativas masculinas, femeninas y por qué discutirlas podría ayudarte a entender

Expectativas masculinas, femeninas y por qué discutirlas podría ayudarte a entender muchas cosas

By | Food for thought | No Comments
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Leyendo de aquí y de allá me encontré este artículo que discute el caso Azis Ansari, pero a la luz

Es interesante constatar que, donde sea que se mire, las expectativas masculinas de lo que pueden obtener de cierto tipo de experiencia son muy diferentes a las expectativas femeninas.

Y es que no puede ser más distinto lo que esperan unos y otras cuando transitan de un lado al otro, en el trabajo, y qué creen que es normal y qué no en su trato con una autoridad, por poner algunos ejemplos. Y las expectativas en el área sexual no son excepción.

Según lo que reporta el artículo, investigaciones en este ámbito sugieren que 30% de las mujeres reportan dolor durante el sexo vaginal, 72% durante el sexo anal y “grandes proporciones de estas mujeres” no le dicen a su pareja cuando la actividad sexual duele.

Igualmente, cuando se le pregunta a un hombre qué es para ellos una “mala experiencia sexual”, estos hablan de una pareja no interesada o que el encuentro fue aburrido, mientras que si se le pregunta a las mujeres, muchas veces expresarán haber sufrido coerción, incomodidad emocional o incluso dolor físico.

Expectativas sexuales y su proyección a otros ámbitos

Esto no sólo ocurre en los casos en que se reportan asuntos como la satisfacción sexual, sino incluso en los aspectos médicos y de salud de la sexualidad.

Por ejemplo, el dolor físico agudo que sufren algunas mujeres durante la actividad sexual, conocido como dispareunia, apenas es investigado, con unos cuantos cientos de estudios, mientras que los casos de disfunción eréctil (la cual puede ser una condición lamentable, pero no dolorosa) existen casi 2 mil estudios.

A las mujeres se les sigue creyendo menos una dolencia que a los hombres. Eso incluso con el hecho de que solemos estar educadas para soportar sin quejas incomodidad o dolor, no al contrario, como muchos quieren hacer creer.

Y todo esto, por aislado que pueda parecer, en realidad es una muestra de lo que ocurre en otros ámbitos.

La vestimenta necesaria en muchas sociedades para que un hombre sea calificado como atractivo o profesional contrasta en gran medida con la que se espera que use una mujer para ser percibida como atractiva o profesional (faldas o ropa pegadas, incómodas, zapatos de tacón, ¡fajas!)

Supuestamente existe “libertad” para que una mujer no haga nada que le cause incomodidad o pérdida de tiempo, para que ‘opte’ por no usar esos tacones, o maquillaje, o cualquier situación con la que no se sienta a gusto en lo emocional o físico, pero en la práctica, si esa mujer vive en un ambiente donde dejar de usar maquillaje, tacones, ropa ajustada o simplemente ‘aguantar’ la incomodidad “priva” al otro género de sus expectativas y de la satisfacción de sus deseos, esa mujer será descalificada, perseguida verbal y hasta físicamente por querer salir de lo que esa sociedad ve normal.

Incluso se ha entrenado tan bien a muchas mujeres a través de la repetición y la concesión de ciertos privilegios a ‘entender’ que lo que importa es lo que sienta el otro género, que algunas de ellas, así de natural como ven esas maniobras extraordinarias con las que satisfacen a otros, censurarán a quienes dicen “ya basta”, comenzarán a llamarlas “puritanas”, por ejemplo.

¿No es eso triste? El problema es cuando esto causa negación y bloqueo total ante cualquier petición de cambio. Y eso es lo que es verdaderamente deplorable.

 

 

El caso de Asis Anzari o por qué las feministas NO exageramos

El caso de Aziz Ansari o por qué las feministas NO exageramos

By | Análisis | No Comments
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Han pasado 5 días luego de que muchos supiéramos del último suceso de mal comportamiento sexual por parte de un hombre, ocurrido en Estados Unidos: el caso de Aziz Ansari y su cita con “Grace” (su seudónimo), que terminó en un muy mal momento para ella y en un escándalo para él.

Para quien no lo conocen, pueden leer la narración de Grace aquí, pero en caso de que no tengan tiempo de hacerlo, en resumen: una chica conoció a Ansari en una fiesta en la que ambos estaban; se emocionó de ver que compartían una afición (la fotografía, pues tenían una cámara muy similar); aunque él no mostró interés al principio, posteriormente sí e intercambiaron teléfonos.

Semanas después, tuvieron una cita, acudieron a un restaurante, se la pasaron más o menos bien ahí, pero el chavo tenía al parecer prisa por irse. Del lugar fueron directamente a su departamento, donde desde el principio él intentó a toda costa tener relaciones sexuales con ella, incluso cuando ella le pedía tomárselo con más calma, diciéndole y mostrándole que no estaba interesada en ello, coercionando al grado que ella accedió a cierto grado de actividad para después irse.

Las opiniones al respecto van de un lado del espectro al otro: algunos afirman que el hombre es culpable… de no saber leer mentes; otros que él, que se declaró feminista en 2014 y escribió un libro sobre relaciones modernas debería haber tenido un mucho mejor comportamiento; incluso otros afirmaron que el relato de Grace era porno-venganza e incluso mostraba racismo el acusar a Ansari.

Algunos más aprovecharon el tema para criticar la ola de denuncias que se han generado, aglomerado en su mayoría como #MeToo, diciendo que las mujeres están agrupando todo, acoso sexual, abuso sexual y mal comportamiento, como si no supiéramos distinguir entre uno y otro, pero ¡claro que sabemos!

Antes del caso, surgió este post acerca de “la monstruosa naturaleza sexual de los hombres y el escándalo” (artículo escrito, ni más ni menos, que por un hombre, Stephen Marche) que, extrañamente, desde el punto de vista masculina, afirma que gran parte del problema es que muchos hombres (y desgraciadamente un número importante de mujeres) prefieren no discutir, pensar y muchos menos cambiar el estado de las cosas.

Incluso Samatha Bee discutió al respecto (y concuerdo prácticamente con todos sus argumentos).

Pero con la disertación con la que más concuerdo es con la de Stephen Marche. No tengo elementos (ni nadie de nosotros que haya leído el relato, pues creo que hay situaciones que sólo viviéndolas se pueden evaluar en toda su dimensión) para llamar el caso de Asis Anzari abuso sexual, pero sin duda se trata de coerción y mal comportamiento de los peores, de un hombre que dice comprender el feminismo. Evidentemente no lo hace.

Para él, incluso al día siguiente de haberse publicado el relato de la chica, “todo le pareció que era consensual”. Ya sea que jamás escucharas o comprendiera las múltiples señales que la chica le lanzó, o que no quiso comprenderlas, simplemente continuando con su propio objetivo y buscando su satisfacción únicamente, su comportamiento no es justificable.

Su comportamiento significa que, a pesar de llamarse feminista y proclamar ¡con un libro! que sabe de las relaciones modernas, al momento de estar a solas con una mujer sigue comportándose como les han enseñado a la mayoría de los hombres desde tiempos inmemoriales (como lo dice también el autor del artículo sobre la monstruosa naturaleza sexual de los hombres): a obtener su satisfacción a como dé lugar.

Ese “a como dé lugar” tiene, por supuesto, diferentes definiciones: puede ir desde aprovechar tu poder sobre otra persona para lograr lo que quieren (por ser su jefe, una autoridad o alguien de quien depende la persona acosada, permanente o temporalmente) hasta el uso de la violencia física.

En el específico caso de la relación con esta chica, Ansari sin duda aprovechó el hecho de la obvia fascinación que mostró la chica por él, un actor, que incluso se podría aducir que la ponía en una relación desigual de poder; el hecho de él estar en su departamento y ella en territorio desconocido; la confusión en ella causada por la imagen pública de él (aparentando ser un hombre diferente, que no tendría estas actitudes); así como su necesidad, incluso así, de agradarle más allá que para una relación sexual.

Y estas actitudes, mostradas en todo su “esplendor” en el relato de la chica, es otro tema de los que definitivamente deberíamos poder discutir con los hombres, porque no, no es normal, no es justificable, no lo traemos a la luz porque quienes reprobamos esas actitudes seamos unas “reprimidas” y queramos “quitarles su diversión”.

Si discutimos, compartimos y leemos estos casos es porque, ¡qué atrevidas!, muchas mujeres feministas queremos que no haya más casos en que una mujer se sienta incómoda, asqueada, presionada, rebajada por la coerción imparable de un hombre. Queremos que cada mujer pueda tener una vida completa y satisfactoria, en todos los aspectos, incluyendo el sexual, y verdaderamente decidir, y que no vuelva a ocurrir la escena de una mujer que sale llorando de un lugar cuando se da cuenta que ese hombre no es capaz de verla como una persona con necesidades y no como objeto para su uso.

¿De qué privilegios gozan?

¿De qué privilegios gozan?

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Hoy les quiero hablar, señoras y señores, de los privilegios, de los cuales existen muchas clasificaciones y tipos, incluso muchas definiciones, pero en este caso, hablaré desde el punto de vista de justicia social y sobre los que tienen los hombres sobre las mujeres.

Y ya, ya sé, los hombres (sobre todo los que le entran a argumentos tipo “no todos los hombres son ___”) explicarán no los solicitaron, a veces ni cuenta se dan que tienen esos privilegios, no es que quieran perjudicar a otras mujeres, etc, etc.

Sí, señores, pero el hecho es que los tienen y que las mujeres van por la vida en un estatus de inequidad permanente. Pero primero lo primero…

¿Qué es un privilegio?

Antes de empezar a discutir qué privilegios tienen los hombres sobre las mujeres, debemos de explicar qué es un privilegio en el contexto que ya expliqué en el primer párrafo de este artículo.

Un privilegio, desde este punto de vista, se define como una inequidad, es decir, cuando por cuestión de edad, origen ético o racial, género, orientación sexual, entre otros, un determinado grupo tiene beneficios no ganados basados únicamente en ser lo que son, no en mérito o esfuerzo.

Así, los hombres tienen privilegios sobre las mujeres únicamente por eso, por pertenecer al género masculino y, agregaría, masculinos, cisgénero, adaptados al status quo, porque cualquiera que se trata de alejar del ‘estándar’ muchas veces es castigado en diversas formas.

Esta última, de hecho, es una forma de entender el privilegio: si eres pobre, tienes una enfermedad mental, una incapacidad para aprender como los demás, no eres perteneces al grupo “blancos/caucásicos”, eres mujer, tu sexualidad cae en el ámbito queer, te darás cuenta que vives una experiencia muy distinta al resto del mundo.

La sociedad tiene una tendencia a desligarse o buscar apartar (discriminar) a quienes no entran dentro de los grupos sociales “aceptados”. Esto se considera opresión.

Y quienes sí están en los grupos “aceptados”: ricos, sin enfermedades o discapacidades, blancos/caucásicos, hombres, heterosexuales son el grupo que nadie discrimina y al cual la mayoría les abre las puertas con sólo ser quien son: eso es privilegio.

Ahora, existen todo tipo de privilegios que se intersectan entre sí (lo que se llama interseccionalidad) y una mujer caucásica obviamente experimentará el privilegio de ser caucásica, pero al mismo tiempo puede vivir sexismo por el hecho de ser mujer (incluso entre sus ‘pares’, es decir, otra gente caucásica).

Sin embargo, no trato de describir todas estas complejas interrelaciones, sólo las que tienen que ver en un plano: hombres y mujeres.

El privilegio de hombres sobre mujeres

El concepto es un poco difícil de entender porque algunos no entiende que, lo que para ellos es su vida normal, lo que todo mundo debería vivir, a ciertos grupos no les ocurre.

Por ejemplo, la simple experiencia de caminar por la calle. No es lo mismo caminar por la calle siendo un hombre que caminar por la calle siendo una mujer.

Las mujeres estamos prácticamente condicionadas a saber que, a partir de cierta edad, muy probablemente nos encontremos con imbéciles que creen que darnos su opinión sobre nuestra vestimenta, sobre nuestro cuerpo, sobre la expresión de la cara que tenemos en es momento, sobre si les respondemos como ellos quieren o no es ‘normal’.

El privilegio, desde este punto de vista, no tiene que ver con qué hace un hombre o qué hace una mujer: las mujeres experimentamos acoso en la calle nos vistamos como nos vistamos, caminemos como caminemos, nos maquillemos o no, tengamos cierto tipo de cuerpo o no (porque si no nos ‘elogian’ por tener cierto tipo de físico nos llegan a acosar por no estar en el ‘estándar’).

La vida de los hombres es más sencilla que la de las mujeres (no fácil, no es lo mismo) en muchos aspectos simplemente por ser quienes son, no hicieron nada para ir por la calle como si nada, subir a un transporte y que no los toque sin su permiso alguien, llegar a su trabajo y que no se les insinúe su superior inmediato, tener menos o cero labores del hogar y no tener que cumplir con ellas forzosamente en cuanto llegan a su casa, que esperen que sean ellos quienes cuiden de niños y enfermos, etc, etc.

Si viviéramos en una sociedad equitativa, el hecho de ser hombre no les daría el pase para evitar muchas cosas que las mujeres vivimos diariamente. Igualmente, no se le exigiría a las mujeres el doble de esfuerzo para ‘salir’ de situaciones que nosotras no generamos, que son desiguales, que nos ponen cargas extras únicamente por ser mujeres.

Igualmente, que los hombres tengan privilegios no es su ‘culpa’, es parte de un sistema (patriarcado) que nosotras padecemos muchas veces, que ellos viven sin ningún problema.

Nosotras no solicitamos todo lo anteriormente mencionado, pero si piensan que cuentan con cierta posición de mayor poder, muchas veces logrando gracias al hecho de ser hombres, mejores puestos, posiciones políticas, mejores sueldos, que los escuchen más, etc. bien podrían reconocer que cuentan con esas ventajas y ya sea no obstaculizar el trabajo que hacemos muchas mujeres por lograr equidad o incluso ser aliados. Pero sería genial que al menos pudieran entender de qué privilegios gozan.