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Autodefensa

Mucho ruido que despolitiza conceptos

By | Autocuidado, Autodefensa, Reflexiones | No Comments
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En prácticamente cualquier ámbito, surgen las famosas buzzwords cuando se empieza a tener notoriedad. Estas palabras pueden ser nuevas o bien, utilizan conceptos ya existentes que de pronto tienen gran popularidad (que no trascendencia). El feminismo no ha sido inmune a estas tácticas comunicacionales y hay palabras que son utilizadas en casi cualquier publicación en redes sociales con el feminismo entre sus letras. Es innegable la rápida propagación e implantación mental de estos vocablos y justo esa velocidad en que se empiezan a enunciar y a compartir contribuye a que de a poco se vaya diluyendo su importancia, relevancia y significado.

Haré mención de las que para mí tienen suma relevancia en el feminismo y que de tanto repetirlas, están adquiriendo tintes de buzzword.

Empoderamiento

Empezaré por decir que empoderamiento no es una acción que se puede transmitir o construir en terceros, es un proceso horizontal en donde una es sujeta activa y sentirse empoderada no es lo mismo que tener poder real y para ello, me apoyaré en la definición de Weber:

Por poder se entiende cada oportunidad o posibilidad existente en una relación social que permite a un individuo cumplir su propia voluntad.

El empoderamiento personal que tanto se plantea como si se tratara de un aspiracional y resulta tan atractivo, no hace mas que distraer sobre la estructura de opresión que vivimos.

Autocuidado

Continuaré por mencionar al autocuidado como clave en el proceso de deconstrucción, principalmente en la mujeres a quienes histórica y culturalmente nos han asignado el cuidado de los otros, como si nosotras mismas no importáramos. Autocuidado también es resistencia. Es enfrentar al sistema y decidir que no vamos a depender de sus satisfactores vacíos.

Una de las diversas formas y quizá la mas común en que se ejerce, es en esas situaciones en las que debemos tomar decisiones con respecto a las personas con quienes convivimos y las dinámicas de relacionamiento a fin de evitar repetir o caer en patrones tóxicos. Se ha vuelto tan cotidiano que es justo ahí donde se tergiversa su propósito y se utiliza para justificar la intolerancia y la censura. No es lo mismo poner un alto y marcar distancia ante las agresiones que sentirse agredida porque no comparten nuestra perspectiva o nos incomodan las certezas.

Autodefensa

Por último y muchas veces relacionada con la anterior, está la autodefensa. Autodefensa tiene que ver con romper esas ataduras psicológicas, emocionales, físicas, mentales, simbólicas y culturales que nos han sido impuestas en nuestra socialización para callar y no responder ante las injusticias y violencias que se ejercen de manera sistémica contra nosotras. Es un concepto que implica gran transformación, no es para darle excusa o rienda suelta al ejercicio de nuestra violencia.

Si con las palabras le damos significado e interpretación al mundo, si las palabras como componente clave del lenguaje, evolucionan, se transforman o mueren, mi propuesta es que las evolucionemos y las trascendamos poniendo en práctica los conceptos con que empoderamiento, autocuidado y autodefensa se acuñaron. No quiero que nos sean devueltas como palabras vacías. Menos aun, que mueran sin lograr el progreso social.

#25N Movilización Nacional Contra el Acoso Digital

By | Acoso Sexual, Autocuidado, Autodefensa, Campañas, Ciberactivismo, Denuncia Pública, Difusión, Eco, Feminismo, Legal, Medios, Políticas Públicas, Redes Sociales, Respuesta Pública, Seguridad, Tecnología | No Comments
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Hasta hace relativamente poco tiempo, la idea del acoso digital (en redes y medio electrónicos) y sus efectos parecían ser una más de las “desventajas” que supone ser habitantes de un mundo cada vez más conectado. La realidad es que el respeto a la privacidad, a la imagen pública y, sobre todo, a la seguridad de nuestra información, es un asunto serio, y el vacío legal a su alrededor ha sido aprovechado por algunas personas para ejercer una forma de violencia específica, casi siempre en detrimento de mujeres que dan por terminada una relación, que denuncian acoso “real”, o que, en casos más extremos, se atreven a tener una opinión propia. La difusión de su información personal (dirección, lugar de trabajo, direcciones de correo y números telefónicos privados) ha sido una forma de venganza que busca vulnerar la seguridad de una mujer, asustarla. Conviene aclarar, por si fuera necesario, que aunque no es lo mismo que el llamado cyber-bullying, que es un problema en sí mismo, es un ejemplo todavía más violento y brutal, pues busca dañar toda la imagen pública de la víctima, incluso involucrando a compañeros de trabajo, siempre que sea posible. En cada vez más y más sociedades se ha abordado el tema, y en fechas recientes, se ha buscado en México legislar para controlar el problema. En La Cuarta, nos unimos a la campaña de Movilización Nacional contra el Acoso Digital, que se llevará a cabo a lo largo de este fin de semana, en distintas ciudades del país. Además, habrá la actividad “Tendedero de la Violencia Digital”, para que quienes deseen compartir su experiencia de acoso digital como una forma de concientizar sobre sus implicaciones, o de evidenciar el daño que causa, puedan hacerlo. Estas son unas de las razones:

  • En México no se ha imputado ni sentenciado a ninguna persona que haya violentado a una mujer en espacios digitales, precisamente por las lagunas legales y el escaso conocimiento del derecho digital por parte de las autoridades correspondientes, las mujeres no cuentan con un entorno de confianza para denunciar.
  • Algunos estados de la república no tienen policía cibernética, tampoco capacitación en materia de derechos digitales.
  • Cuando se trata de una menor de edad la tipificación y protección es por el delito de pornografía infantil que es un delito que se persigue de oficio, pero cuando es una mujer mayor de 18 años a la que han obligado a desnudarse, han acosado y exhibido en redes sociales sin consentimiento NO EXISTE NINGÚN DELITO QUE PERSEGUIR.
  • 90% de los contenidos con violencia publicados en redes sociales, tienen como víctima a una mujer o niña.
  • Facebook no tiene reglas de privacidad que protejan la dignidad humana. La última política adaptada por esta red social para contrarrestar el daño por la pornovenganza es realmente alarmante.
  • Nos preocupa que Mark Zuckerberg haya decidido convocar a miles de mujeres con miedo a ser explotadas virtualmente a subir ellas mismas sus contenidos y de esta manera se le entregue nuestra intimidad a Facebook así la red social se apropia del contenido para cifrarlo de manera que nadie más pueda volver a hacerlo púbico, o sea quiere Facebook evadir su responsabilidad y crear el pack más grande del mundo resguardado por el algortimo de esta plataforma.
  • Existen medios de comunicación que reproducen contenidos íntimos sin consentimiento, justifican sus publicaciones bajo la libertad de expresión para dañar la dignidad de las mujeres al meter a su agenda de contenidos, notas como: “Niña de calzones pequeños y apretadita fue violada”, “Lady Oxxo”, “Maestra tiene relaciones con sus alumnos y los graba” que en su mayoría son fake news pero el daño que causa a las mujeres es irreversible.

Galería de carteles por Sede

 

Participa. Lleva tu captura impresa y visibilicemos juntas esta #ViolenciaDigital que #SíExiste y #SiDaña

A Sergio Zurita le molestan las mujeres o de cómo la ignorancia es atrevida

By | Análisis, Autodefensa, Cultura de la violación, Feminismo, Medios, Redes Sociales, Sexismo | No Comments
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Una queja constante de un gran segmento de la población contemporánea, más o menos ilustrada y más o menos con preocupaciones intelectuales/sociales/políticas, es el advenimiento de la muy temida “corrección política”. Como con muchas cosas a lo largo de la historia, y como con muchas ideas y movimientos, la llamada “corrección política” suele ser fuente de enojo y de temor por parte de individuos que ven una amenaza directa a sus circunstancias de vida, incluso si tales circunstancias no le favorecen en realidad. Además, esta molestia es profundamente flexible: mientras en un país como los Estados Unidos, con una población migrante que está a punto de ser mayoría, la queja de quienes ostentan un número de privilegios sociales, educativos, raciales y de identidad sexual contra la corrección política es que les impide usar un vocabulario que anteriormente les permitía referirse a las minorías con una serie de epítetos en contra de los cuales no protestaba nadie, porque no había suficientes voces en contra de tales prácticas, y porque ninguna queja, si la hubiera, tenía suficiente autoridad para imponerse. Pero que en México no haya una población tan diversa en lo racial como la hay más al norte, no quiere decir que haya menos personas que se lamenten de la imposición de la “corrección política” y las aparentes limitantes que le impone en la vida. Por ejemplo, “ya no” le permiten al individuo heterosexual, mestizo, con cierto poder adquisitivo, burlarse abiertamente del indígena, del homosexual, del pobre. Y aparentemente, esta “prohibición”, lejos de ser una cuestión de la más elemental cortesía o del más fundamental respeto, en realidad se trata de una imposición arbitraria, de una conspiración para acabar con su derecho a la disminución, la burla y la discriminación.

Pero hay otra arista en este prisma de persecución paranoica del individuo privilegiado: la que se refiere al profundo cambio social que, lenta pero indudablemente, se está gestando gracias al feminismo. Y en este sentido, abundan en México las voces que, cobijadas por la seguridad que otorga el privilegio, y bien entonadas por la valentía que otorga la ignorancia, decretan la muerte de la sociedad a manos de esas mujeres que se atreven a discordar, a protestar, a rebelarse, a no dejarse matar en silencio, a no dejarse abusar, ni controlar. Las mujeres, y especialmente las mujeres feministas, vamos a lograr acabar con el mundo antes de que los estragos del cambio climático lo hagan, o eso pareciera que temen todos aquellos pobres infelices que, temblando por el cambio que se gesta ante sus propios ojos, lanzan un grito desesperado para volver al status quo, a las buenas costumbres, a ese pasado idílico cuando las mujeres sabíamos cuál era nuestro lugar y lo aceptábamos serenamente.

Un muy nefasto ejemplo de estas actitudes se puede encontrar en el programa radiofónico “Dispara, Margot, dispara”  en la emisión del 7 de septiembre del año en curso, en el que Sergio Zurita, uno de los conductores, emite una serie de juicios, de tono burlón y profundamente ofensivo, en contra, inicialmente, de “cierto tipo” de mujeres, para seguirse en contra de todas, porque claro, las mujeres somos un colectivo uniforme, que nos comportamos y movemos en grupo, y que tenemos la misma intención detrás de nuestras acciones. El asunto que trae a colación las “quejas” del locutor es una imagen que se hizo viral en días pasados, la del cartel pegado afuera de una escuela, presumiblemente pública, que pide a las madres de familia que conserven “el decoro” en la vestimenta a la hora de recoger a sus hijos a la salida. Firmada cobardemente por “sus hijos”, el cartel en cuestión suplica “atentamente” a las madres se abstengan de vestir en shorts, faldas cortas, camisetas de tirantes y otras prendas reveladoras, pues además de que provocarán que los compañeros se burlen de sus hijos, se pueden hacer acreedoras a que se les falte al respeto. Porque como sabemos, el respeto no es un valor que un individuo otorgue a los demás en virtud de su simple existencia: no, el respeto, y sobre todo hacia las mujeres, es un premio al cual una se hace acreedora sólo si pasa las pruebas que los demás le ponen.

En una lección magistral de cómo empeorar una profunda muestra de sexismo y discriminación, y de cómo el hecho de ser hombre y no conocer del feminismo ni su definición en el diccionario más básico,  Zurita se queja de que las mujeres estamos a punto de declarar que es nuestro derecho dispararle en la cara a quien nos de la gana. Claro, siempre se podrá argumentar que es una exageración para demostrar un punto, pero incluso discutiéndolo, el punto que se pretende demostrar es una construcción muy pobre: que las mujeres nos atribuimos derechos que no nos corresponden. En una sociedad donde la violencia sexual contra las mujeres se ejerce casi sistemáticamente, donde el feminicidio se sigue cuestionando incluso frente a los siete asesinatos de mujeres al día, a Zurita le molesta que las mujeres nos salgamos del huacal y nos atribuyamos el derecho de matar a quien nos de la gana.

Y continua con su exposición de prejuicios y de ignorancia:

«Ya por ser mujeres creen que todo es su derecho, hasta vestirse como quieren»
«Eso no es feminismo, es estupidismo»
«Si tienen hijos su felicidad es lo más importante, y si van vestidas como pirujas, ellos sufren»
«Quieren ir vestidas como golfas y los niños de sexto ya traen las pilas bien puestas, obvio les van a decir cosas»
«o las van a insultar por guangas o por verse como pirujas»

Ahora bien: siendo México, por lo menos en el nombre, una democracia, es verdad que, dentro de ciertos parámetros legales, un individuo puede decir en público lo que le de la gana. Y en lo privado, puede pensar lo que quiera y también expresarlo. Pero cuando quien se ostenta como comunicador emite un mensaje que normaliza la violencia sexual, que degrada a una parte de la población, y que muestra con tanta claridad su enorme desconocimiento de un tema que pretende conocer (el feminismo), cabe preguntarse si está ejerciendo su profesión con la responsabilidad que amerita. Porque el señor Zurita puede opinar lo que quiera, pero su opinión no va a cambiar el derecho de las mujeres, y de todos los individuos para el caso, a vestirse como les de la gana, y a esperar que se respete la mínima garantía social de que se respete su decisión.

Hay cosas que quiero que entiendan sobre las chicas que posamos en poca ropa

By | Autodefensa, Redes Sociales, Respuesta Pública | No Comments
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Hay una cosa que quiero que los hombres entiendan sobre las chicas que posamos en poca ropa.
 
Cuando ponemos una foto semidesnuda en Facebook, haciendo una pose sexy o mostrando poca piel, lo que muchas veces significa es que nos gusta nuestro cuerpo; y si a ti te causa deseo sexual no es nuestro problema y eso tienes que asumirlo, al igual que nosotras asumimos que es sólo cosa nuestra cuando fantaseamos con una persona que nos parece atractiva.
Te confieso que aunque los likes y los comentarios nos pudieran hacer sentir halagadas (siempre y cuando sean de manera respetuosa y no se trate de ofensas o acoso), tampoco nos quita el sueño si no te gustamos, y aunque lo dudes, hay cosas que nos emocionan más que un like en nuestras fotos (como cuando sacamos una buena nota escolar, nos felicitan por nuestro desempeño laboral o nos reconocen nuestros talento artísticos o deportivos).
Sabemos perfectamente que un like o un comentario respetuoso no significa que nos aman ¿En serio crees que somos tontas y nos vamos a creer que alguien que no nos ha tratado y sólo nos conoce por un par de fotos nos ama?
Déjame también te cuento que no todas las mujeres estamos buscando ser la esposa de alguien ni ser madres, es más, algunas no somos heterosexuales, ni siquiera bisexuales; y para ser honesta, muchas de las que vemos el matrimonio o vivir en pareja con un hombre como una posibilidad en nuestra vida, preferiríamos la soltería antes que casarnos con un superficial machista que juzga a las mujeres por la mucha o poca ropa que llevamos puesta; y muchas de las que contemplamos la maternidad ni locas quisiéramos que en caso de tener hijos estos tuvieran de ejemplo a un padre machista.
Muchas mujeres (vistamos con mucha o poca ropa) ya nos hemos ido empoderando a pesar de haber crecido bajo el yugo del patriarcado, y por tanto detestamos y queremos muy lejos de nosotras (ya ni hablar de una relación) a los hombres que nos quieren venir a decir como tenemos que ser para poder ser aceptadas por ellos. Tu manera de hablar de las mujeres y juzgarlas por su vestimenta sin siquiera haberlas tratado habla muy mal de tus padres, pues deja en claro que estos no supieron educarte y no te enseñaron que las mujeres vistan como vistan deben de ser respetadas simplemente por ser personas.
Si tú crees que comparándonos con diamantes nos halagas, déjame decirte que estás muy lejos de cumplir con ese objetivo, porque esas piedras preciosas ,por más ocultas y difíciles de adquirir que sean no dejan de ser objetos; y compararnos con objetos que puedes “agarrar” ya sea para tener sexo o para que te planchen la camisa es ofensivo.
Por favor no vengas a querer dictar como tenemos que vestirnos, y bájate de esa nube en la que vives fantaseando con que todas las que vestimos en poca ropa vamos a acostarnos contigo, porque suponiendo que todas las que usamos poca ropa sintieramos atracción por los hombres y tuviéramos una vida sexual muy activa y múltiples parejas, esto no significa que tú nos gustes para tener sexo; porque aunque te duela asumirlo, las mujeres somos personas, y ya sea para tener sexo o para casarnos nosotras también decidimos con quién, cómo y cuándo.
P.D.: Esta es mi contestación a una carta que circula por internet donde un hombre se dirige a todas las mujeres que gustamos de vestir y posar en poca ropa para según él tratar de enmendarnos y que así consigamos que él y sus congéneres (porque da por sentado que todos son igual de machistas y superficiales que él) nos den su aprobación. Parece que este tipo y quienes la comparten no logran comprender que cada vez somos más las mujeres que vestimos de tal o cual manera porque nos gusta como nos vemos y no entienden ni soportan que nuestra autoestima dependa de nosotras mismas y no de ellos.