Category

Misoginia

Perfectas incluso en el embarazo

Perfectas incluso en el embarazo

By | Misoginia | No Comments
Tiempo de lectura: 4 minutos

Vivimos en un mundo donde el control de nuestros cuerpos es permanente. Ocurre desde niñas, incluso desde bebés – esos aretes que se les ponen a las nenas, les duela o no, sea su opción o no-. En las mujeres se imponen todo tipo de acciones sobre lo que somos porque así lo decide la sociedad.

Y ese control de nuestros cuerpos avanza y evoluciona hasta llegar a nuestra edad adulta. Entonces ocurre que se nos pide ser no sólo agradables, sino perfectas: tantos años de decirnos cómo debemos de vernos, vestirnos, hablar, caminar, sonreír, ser, tienen ese objetivo.

A algunos les parecerá exagerada la afirmación, pero sólo hay que revisar un hecho: esta exigencia de perfección ha llegado a niveles en que no se permite a las mujeres ni siquiera pasar uno de los cambios más radicales que vive nuestro cuerpo, el embarazo, sin que nos estén controlando.

No importa que, literalmente, dentro de nosotras esté creciendo una persona en potencia, desde un montón de células sin sistema nervioso y que solamente están interconectadas entre sí hasta verdaderamente ser un feto con todas sus funciones completas. Tampoco importan todos los cambios que en nuestro cuerpo ocurren para hacer esto posible: para ser una “buena madre” en 2019 parece que muchos esperan que sigas ciertos parámetros.

Esto lo discute Rebecca Onion en un reciente artículo en Slate. La analista describe cómo algunas mujeres que se dedican al fitness publican imágenes de ellas con un cuerpo que podría ser el de una atleta olímpica, pero con la ‘pancita’ de embarazada añadida.

Y el asunto es que ahora no sólo las asesoras en fitness están buscando presumir lo poco que subieron de peso en sus embarazos, cuán mínimamente visible fue su embarazo, qué tan rápido se recuperaron después del embarazo, etc. También influencers de otros tipos parecen estar siguiendo estas ideas.

El mundo parece olvidar que un embarazo no es algo para ser tomado a la ligera. Qué felicidad por aquellas mujeres que no experimentan molestia alguna y pasan su embarazo sin la menor preocupación, haciendo menús, tomando sus vitaminas prenatales, con un médico privado que les lleva sus revisiones.

La vida no es tan sencilla si tu cuerpo simplemente no quiere cooperar, por ejemplo, si tus náuseas matutinas se convierten en vespertinas y hasta nocturnas (en mi caso, las sentía cuando fuera que mi cuerpo percibiera un aroma no agradable para él, incluso el olor de los tacos que antes de embarazarme amaba).

Tampoco es tan fácil considerando que un embarazo a veces te drena la energía, ya no digamos para salir a caminar, para levantarte de la cama y hacer cosas ligeramente energéticas. Yo podría haber dormido de 18 horas de corrido si no fuera porque trabajé durante mi primer embarazo y porque me encargaba de mi hija menor, casa y mascota durante el segundo.

Pero es el hecho de que siquiera se le pida a las mujeres ser perfectas en esta etapa la que es el gran problema, un problema enraizado, como bien dice la analista, en la misoginia y el patriarcado.

La premisa misógina es “no importa que estés alojando a una persona en potencia y tu cuerpo cambie radicalmente, las mujeres están para complacer a otros y no para ‘dejarse ir’ “. Y como la misoginia y el patriarcado es tan prevalente, por desgracia también existen mujeres que defienden estas ideas.

Y tan es una idea misógina que, como bien lo narra la autora, ese tipo de fotos son publicadas en incontables foros donde se promueven estas ideas de odio a las mujeres. A cualquier mujer que suba de peso, no importa que se deba a su embarazo, se le califica de “asquerosa”, se le llama “ballena”, se les exige que bjen de peso tan pronto como sea posible y se elogia a todas aquellas que presumen sus abdominales a días de haber nacido sus hijos.

La misma frase de ‘dejarse ir’ es misógina en sí misma. ¿En qué forma se dejó ir una mujer? ¿En qué forma una mujer deja de dar algo de valor por el hecho de tener haber subido de peso?

Estos machistas parecen pensar que, en primer lugar, por ser hombres merecen que la otra mitad de la humanidad luzca como ellos quieren, para su propia satisfacción, además de que deciden ignorar todo el esfuerzo y sacrificios que requiere tener un cuerpo como el que presentan estas influencers, una realidad poco accesible a la mayoría de las mujeres.

Quienes son asesoras en fitness, actrices e influencers dedican su día, su vida entera a su aspecto y tienen asesores para tener este tipo de cuerpo. Simplemente no expresan el tiempo y esfuerzo que requiere mantenerse así porque, además, no pueden descuidar ni un segundo sus “deberes” como madres y esposas para poder cuidar su aspecto.

La situación es irónica, por otro lado: ser una mujer casada, con hijos, que incluso administra carrera y casa, según ellos, no es impedimento para lucir así. Sin embargo, a un hombre casado, con hijos, con una carrera y que, pensemos de forma optimista, ayuda al 50% en una casa y está igual de ocupado NO se le exige un cuerpo perfecto.

Y no tendría que exigírseles, tampoco, en aras de una igualdad mal entendida. La sociedad no tiene derecho a fiscalizar el cuerpo de nadie. De hecho, como ya se dijo, no lo hace con los hombres, ¿por qué las mujeres no tenemos el mismo beneficio de simplemente ser? Ahí está, diría yo, el meollo del asunto.

La misoginia como base de algoritmos de análisis de mensajes

By | Misoginia, Noticias, Redes Sociales | No Comments
Tiempo de lectura: 3 minutos

Desde 2012, de manera creciente se han manifestado diversas formas de violencia en línea. Entre las mas replicadas, están los discursos de odio. Existen diversos sectores vulnerables quienes son blanco de estos ataques. El incentivo: castigarles simbólicamente porque están fuera de la norma.

Con la idea de generar espacios incluyentes, diversas plataformas actualizan los algoritmos de análisis de texto para eliminar aquellos considerados lenguaje inapropiado, insultos, incitación a la violencia y discursos de odio con la intención de contribuir a que éstos no continúen reproduciéndose… o al menos eso dicen públicamente. Sin embargo, pocos son los resultados eficaces. Es conocido que en FB una de la plataformas con mas usuarios en el mundo occidental, existen innumerables grupos y páginas que incitan al odio (dejando de lado aquellas que difunden violencia, comercializan cuerpos o trafican con imágenes no consentidas).

Las mujeres en general somos objetivo predilecto de odiadores diversos, principalmente porque la misoginia es –aun– base cultural. Si además somos mujeres que nos manifestamos en contra de la normativa social actual, la cosa se pone peor. Los calificativos van desde invenciones de terminología hasta el uso del insulto como amenaza.

Como muestra de que la programación de los algoritmos está regida por la cultura misógina, basta darse cuenta de que en la práctica, los reportes sobre hostigamiento hacia perfiles, grupos o páginas de mujeres son prácticamente insuficientes para que pasen a revisión por humanos. Si acaso por número llegan a alertar sobre contenido inapropiado y reciben suspensiones automáticas. Casi nunca permanentes.

Es mas que destacable que en los glosarios de terminología están excluídas todas las palabras en todos los idiomas que refieran agresiones hacia las mujeres, no así cuando se refiere a expresiones hacia hombres (mas si son blancos), el argumento recurrente de la “falta de actualización” de estos glosarios, es que los regionalismos o slang hacen complicada la integración. Ya saben, los programadores sólo saben inglés.

A partir de #MeToo, las denuncias se hicieron cada vez mas y mas públicas, porque el acoso sexual, la extorsión y el chantaje solícito de intercambio sexual y el comportamiento inapropiado en ambientes sociales y laborales no es algo que recién suceda, sino que apenas se atreve a comunicar. Ante esas denuncias públicas como muestra de comprensión y apoyo solidario a quien compartía su experiencia, muchas mujeres escribieron ‘los hombres son basura’ en todas las lenguas y de inmediato, FB suspendía las cuentas de mujeres con notoriedad, basados en la cantidad de seguidores que tienen.

Así fue el caso de la feminista Judith Bosch al responder en un hilo de conversación donde empezaron a insultarla, ella escribió “eres un putero de mierda” y eso le valió la suspensión de su cuenta.

Un caso similar vivió también Marcia Belsky por su respuesta al abuso misógino que una amiga recibió, donde escribió literal “men are trash” y le suspendieron la cuenta durante 30 días.  Ella reveló en una entrevista al The Daily Dot que no sólo ha recibido “infracciones” por sus comentarios donde advierte sobre depredadores sexuales, sino incluso por chistes y comentarios inocuos. Es decir, ya la tienen en la mira un grupo de personas que se dedican a reportar sus publicaciones y como ha tenido sanciones previas, el algoritmo ya no hace una revisión mas exhaustiva, simplemente determina que los reportes son válidos y se trata de una reincidencia.

Kayla Avery dijo que rutinariamente la sancionan por comentarios como “los hombres son incendios de basura”, “lo peor”, “basura” y otros derivados. Después de varias suspensiones, Avery creó un proyecto comunitario llamado Facebook Jailed, destacando las historias de aquellos que sufren prohibiciones similares por publicar comentarios.

500 mujeres comediantes se reunieron el 24 de noviembre en un grupo privado de Facebook para organizar una protesta, publicando derivados de “los hombres son basura”, todas al mismo tiempo. El resultado: casi a todas fueron sancionadas por Facebook

FB por su parte, dijo días mas tarde que la eliminación de comentarios de Belsky fue un error y restablecieron algunos. Pero de acuerdo con publicaciones recientes de Avery, la comediante Elsa Waithe y otros, la plataforma no solo sigue prohibiendo a las personas publicar nuevos comentarios como “los hombres son basura”, sino que revisan activamente sus líneas de tiempo y eliminan publicaciones anteriores sobre hombres.

Es decir, que para estos casos en específico, FB sí asigna a personas a hacer revisiones manuales para aplicar censura, pero no para erradicar la violencia hacia las mujeres.