Category

Sin categoría

Machos progre y su incapacidad para resistirse a NO ser los protagonistas

Machos progre y su incapacidad para resistirse a NO ser los protagonistas

By | Conversemos, Sin categoría | No Comments
Tiempo de lectura: 4 minutos

Esta semana me tocó leer, en el post de una compañera feminista en Facebook, la postura protagónica, absurda, incongruente, condescendiente de un macho progre.

Antes de continuar, les comento qué es un macho progre si nunca se habían encontrado con el concepto: se trata de ese espécimen que se dice progresista y que apoya el avance de diversas causas sociales, pero cuando se trata de la radical idea de que las mujeres son seres humanos, con los mismos derechos fundamentales que todos (feminismo), el macho que vive dentro de él le impide aceptar los avances que pide esta corriente.

La incapacidad del macho progre a dejar pasar lo que no le incumbe

Y bueno, respecto a este incidente, no sorprende su postura siendo un macho progre. Sin embargo, en esta situación el individuo en cuestión superó cualquier ejemplo que hubiera visto de machismo, conservadurismo, pasividad, homofobia y otras ‘bellas’ ideologías.

Analizar el hecho no tiene el objetivo en lo absoluto de humillarlo, porque ni siquiera mencionaré su nombre, sino que la idea es explicar qué y por qué todo lo que llegó a decir este individuo es injustificable, impertinente, insensible, en resumen, poco inteligente. Si tú eres hombre y piensas así, más te valdría autoanalizarte, estudiar y reflexionar.

El post ‘provocador’

El anterior título lo escribo con mucho sarcasmo porque no, para nada se trataba de un post provocador.

Esta imagen tiene como único fin ayudar a quien vive estas situaciones a reconocer la violencia y los grados de ésta que puede estar viviendo, que quizá ha normalizado y por ello no percibe.

Pues bien, el macho progre en cuestión llegó a opinar lo siguiente: “¿ Porqué (sic) no en lugar de obsesionarse en señalar los defectos de los muchos malos hombres y el error de la mujer al tolerarlo en su vida, se proponen exhaltar (sic) las cualidades de los pocos buenos y que antes de casarse o formar unión libre, se establezcanlas (sic) reglas del juego ? Creo se lograría más… En términos psicólogicos, no dejarán de haber parejas disfuncionales mientras la mujer masoquista necesite al hombre sádico (o viceversa) y formen la unión tácita. El error entonces no es sólo del hombre”.

En primer lugar, señalar lo que está mal no es ‘obsesionarse’ con nada y más cuando este post no era dirigido el agresor para atacarlo o cosa similar, sino una forma de alertar a la persona agredida.

En segundo, la existencia de hombres ‘buenos’ es irrelevante: los hombres malos son los que humillan, acosan, violan, matan a las mujeres. Si los hombres buenos quieren ‘reconocimiento’ tienen que hacer algo concreto para ayudar a la otra mitad de la humanidad, porque no, las mujeres no vamos a exaltar que se comporten con el mínimo de decencia hacia otro ser humano. Su inacción es ejemplo perfecto de la frase que dice: “La única cosa necesaria para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada”.

En tercero, antes de casarse o establecer una relación seria las personas violentas usualmente realizan un proceso de grooming o tratar a la posible víctima en una forma excesivamente agradable, amable, ‘romántica’, hacerla bajar cualquier defensa, aislarla de quien puede señalarles cosas inaceptables como los celos, la posesividad, el control que ejercen esas personas. No, no es posible “establecer ninguna regla del juego” cuando uno de los jugadores esconde sus cartas.

En cuarto, explicar y hasta justificar la violencia de género como la conjunción de una “mujer masoquista” que ‘necesita’ al “hombre sádico” es reducir hasta el ridículo cómo se llega a este tipo de relación, porque de todo tipo de mujeres, con todo tipo de estatus socioeconómico y educativo, incluso algunas feministas, pueden terminar en una relación violenta, ya sea violencia emocional, psicológica, monetaria o incluso física. ¿Cómo es posible? No, no es porque les guste sufrir, sino porque las multitudes de señales, micromachismos y violencia en general nos las han justificado día con día, desde niñas. Difícilmente las percibimos a menos que nos encontremos con una imagen como la compartida, que CUESTIONE ese status quo.

En quinto, culpar a la víctima es lo más bajo que puede haber, disfrazándolo de que es un ‘error’ de las personas involucradas en una relación. Además, nunca se habló de parejas heterosexuales solamente, pues es posible que esto exista en otro tipo de relaciones, por ejemplo, las homosexuales. Esto puede pasar porque a una parte de la pareja pueden haberle enseñado que debe aceptar la violencia como ‘parte’ del amor y a la otra muy posiblemente le dieron el rol de ser quien obtiene el poder en esa relación. No es así de simplista como un ‘error’.

No les cuento el resto de sus justificaciones cuando le respondieron varias mujeres, incluyendo muchas que trabajan diariamente desde su trinchera por acabar con la violencia, porque fueron ridículas, pero en resumen, cayó en homofobia (decir que las únicas relaciones ‘naturales’ eran las de hombre y mujer, aunque seamos ya 7 mil personas en el mundo y no se ponga en peligro ninguna ‘supervivencia’ de la especie con la existencia de personas homosexuales), en conservadurismo y egoísmo (afirmar que “hay valores universales” para luego implicar que esos valores universales son sólo los que él nos llegó a compartir), en pasividad (no se puede hacer nada contra estas situaciones, decía) y otras linduras.

Y todo porque quería reconocimiento, que le diéramos su premio por, según él, no ser de esos hombres malos que violentan, que le dijéramos que él sí se merecía una pareja por ser así (nunca se dijo ni que todos los hombres fueran violentos ni que no merecieran una pareja).

Si en vez de llegar desde una postura de soberbia, tratando de “hacernos ver” a las mujeres que les respondimos sus posturas, incluso contradictorias, que estábamos equivocadas; si hubiera llegado con una idea de escuchar y aprender, el resultado sería otro. Pero no. Su afán protagónico, convertir algo que no tenía que ver con él en algo centrado en él lo desvío todo. Y es una lástima, porque esta persona, que se niega a siquiera cuestionarse, después reproducirá todas sus tendencias con alguien en el mundo real. Y eso es lo más terrible de estos privilegiados machos progre.