Machismo intelectual o por qué algunos creen que si un hombre no defiende una idea, no es válida

Escrito por 22 marzo, 2019Feminismo, Medios, Misoginia
Machismo intelectual o por qué algunos creen que si un hombre no defiende una idea, no es válida Tiempo de lectura: 3 minutos

Una vergonzosa situación que ocurrió recientemente en la televisión mexicana, así como un post que me encontré en Tumblr, me dejó muy claro que sigue existiendo la actitud de la que hablo en el título de este post.

El hecho al que me refiero fue que, en el programa Es la Hora de Opinar, que se transmite en Foro TV, canal de televisión perteneciente a Televisa, hombres intelectuales tuvieron a bien discutir sobre la despenalización del aborto o el derecho a decidir… sin la presencia de una sola mujer en su mesa de expertos.

En esta mesa participaron Jorge Castañeda, Héctor Aguilar Camín, Javier Trello y el anfitrión del programa, Leo Zuckerman.

Las críticas les llovieron. En Twitter se les expresó que es ilógico, insensible e incongruente que únicamente hombres discutan un tema en el que no tienen afectación personal.

Y es que ellos jamás sabrán qué es ser una mujer que quiere ejercer su sexualidad de manera responsable, pero que muchas veces se encuentra con múltiples dificultades y prejuicios para ello, e incluso con situaciones de violencia, las cuales a veces acaban en embarazos no deseados.

“Si un árbol cae en un bosque, ¿hizo ruido?”

Algunos analistas al parecer adaptaron el anterior pensamiento filosófico y lo equiparan a que, si un hombre no discutió una idea, ¿acaso ésta existió o es válida?

Es muy soberbio, por decir lo menos, excluir de una mesa a las principales afectadas por un problema social y ponerse a discutir una situación en la que nunca entenderán de primera mano todas las ramificaciones, sentimientos, consecuencias, dificultades de ser una mujer y, obviamente, de ser una mujer con un embarazo no deseado.

Por poner un ejemplo que se parece un poco: sería como que una mesa de solamente mujeres discutiera sobre el cáncer de próstata, lo que pasa, lo que siente un hombre, sus temores, sus consecuencias. Y digo que se parece un poco porque en el caso de un hombre con cáncer de próstata no se le critica por padecerlo, no se le trata de evitar recibir atención médica por ello y decidir qué quiere hacer con su vida, así como qué decisiones de salud y personales quiere tomar.

Y entonces me pasaron este post que fue publicado en Tumblr que explica tanto: el post comentaba, en pocas palabras, que ciertas cosas en la cultura dejan de ser “cosas de mujeres” en cuanto un grupo suficientemente grande de hombres comienza a interesarse en ellas. Y entonces se apoderan del tema o afición.

Así pasó con Star Trek, que pasó de ser una serie de entretenimiento que veían amas de casa durante el día a una serie y luego películas de culto. Así pasó con los Beatles, que dejaron de ser un grupo para jovencitas histéricas (así las describían) a una banda de rock innovadora e interesante, analizada por “expertos musicales” (hombres), alabada por su innovación.

Y una vez que un tema se vuelve ya sea lucrativo o masivo, los hombres sacan a las mujeres de ese espacio. Tienden, además, a ser los guardianes del tema y los que se burlan, con su gran “sabiduría” de que nadie puede saber más que ellos, que son unas enciclopedias en el asunto.

El post llamó a este fenómeno la “hombreficación” (mentrification), un fenómeno similar a la gentifricación (gentrification), donde un grupo de personas se apodera de los espacios que antes eran más inclusivos, más accesibles para gente de todo tipo de ingresos, para volverlos zonas tan caras (con rentas imposibles de pagar, costos de construcción o de compra de un departamento o casa elevadísimos) que literalmente sacan a todos los que no sean de su clase.

A muchos campos les ha pasado lo mismo. Temas en los que inicialmente quienes estaban involucradas eran mujeres se vuelven actividades ‘masculinas’, por ejemplo, las computadoras, escribir novelas, la cerveza (como pueden leer aquí), la ginecología.

Y también pasa al revés. Si las mujeres comienzan a dominar en un espacio, ese tema se vuelve ‘poco importante’, por ejemplo, la enseñanza, la enfermería, la psicología, así como cualquier trabajo administrativo en una oficina.

Todo esto se resume en la idea bastante misógina de que las opiniones y acciones de los hombres, para algunos, pesan más que cualquier otra consideración, incluso el hecho de estar discutiendo un tema que afecta directamente a las mujeres, como pasó con los señores analistas de cierta edad de Foro TV (entre más edad, más sabiduría en los hombres, al parecer). Y es así que, bajo esa premisa, si una idea no la discute un hombre, pareciera que no existe.

Karina Velázquez

Author Karina Velázquez

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